ÁLVARO RODRÍGUEZ LÓPEZ y la naviera frutera

ÁLVARO RODRÍGUEZ LÓPEZ y la naviera frutera

D. Álvaro Rodríguez López
La saga de Los Rodríguez López ha sido una de las familias más poderosas de Canarias y su huella puede seguirse a través de multitud de obras de beneficencia, ligada a la historia del estadio del Club Deportivo Tenerife, a Fred Olsen, el Jardín Tecina de La Gomera o la sede de Radio Nacional en Santa Cruz de Tenerife...

Los Rodríguez López construyeron y donaron a la capital de Santa Cruz de Tenerife, la Casa Cuna y el cementerio de Santa Lastenia o del patrimonio arquitectónico que han legado, el Casino Taoro.

Quizá el más desconocido de sus antiguos bienes sea la finca de 26.000 metros cuadrados de La Higuerita que fue hogar de la familia desde que encargaron su construcción en los años 30, hasta que la vendieron a la sociedad recreativa Hogar Gomero medio siglo después.

Don Juan Rodríguez López, el patriarca

Juan Rodríguez López, el patriarca del clan, personaje tan fascinante como desconocido pese a ser una figura importante en el mundo de la empresa en Tenerife desde mediados del siglo XX, levantó en la primera mitad del pasado siglo uno de los mayores emporios navieros que han existido en el Archipiélago. Su amplia flota mantenía rutas regulares entre las Islas, con la Península y con el norte de África, y le servía para transportar los productos agrícolas de las extensas plantaciones que tenía en su finca de Tecina, en La Gomera. Además, como consignatario era representante del armador noruego Fred Olsen. 

Juan Rodríguez López tuvo diez hijos: Álvaro, Conrado, Juan, Eulalia, Manuela, Julia, Adalberto, Imeldo, Corviniano y Heliodoro.

Don Álvaro Rodríguez López, el primogénito

La primera etapa de D Álvaro fue:
-           - El soporte de su propia actividad agrícola en La Gomera, principalmente en la finca de Tecina, en la que consiguió crear un auténtico emporio, cuyo éxito responde a la implantación de una perfecta organización capitalista en un medio rural que no conocía otro sistema que el paterno-feudal.
-         - Como importante empresa consignataria establecida en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, en el que representaba a los armadores noruegos Otto Thoresen y Fred. Olsen.

En 1921 se produjo una auténtica revolución en el transporte marítimo de Canarias con la incorporación de las nuevas motonaves Sancho II y Santa Úrsula, que figuraban entre los primeros barcos de bandera española propulsados por motores diesel. El primero de ellos fue el más longevo de todos los barcos de la contraseña de Rodríguez López, con nada menos que 48 años de singladuras y el segundo se perdió en enero de 1932, debido a un incendio, en aguas de Tazacorte.

En diciembre de 1929 se constituyó en la capital tinerfeña la Compañía Canaria de Cabotaje, a la que Rodríguez López aportó el grueso de su flota, hasta su disolución en 1932.
Fachada de la sede social de la naviera frutera de los Rodríguez López.
Sede social en Calle La Marina. Santa Cruz de Tenerife.
A finales de los años 20, D. Álvaro instaló su empresa en La Gomera. Su patrimonio fue superior a 500 hectareas, compartiendo las mismas zonas que los noruegos (Tecina, Laguna de Santiago y Benchijigua). Unido al control de la tierra y el agua, también tenía empaquetadora y embarcaciones con las que trasladar los productos agrícolas fuera de la isla, junto con el aeródromo El Revolcadero.

Además de la actividad agrícola desempeñó la pesquera, provisto de flota, salazón, fábrica de conservas, etc. Los barcos, las artes de pesca y las viviendas, las puso la empresa al servicio de los pescadores, aparentemente de forma gratuita.

El 18 de julio de 1936 la flota de Rodríguez López estaba compuesta por siete unidades –San Isidro, San Juan II, Sancho II, Santa Ana Mártir, Santa Elena Mártir, Santa Eulalia Virgen y Santa Rosa de Lima– y todos se encontraban en aguas canarias, por lo que desde el primer momento quedaron en zona nacional.
Sancho II en el pescante de Garachico
En agosto de 1936, el buque San Juan II viajó a La Gomera con fuerzas de la Guardia Civil para la ocupación de la Isla. Luego hizo viajes a La Coruña, Lisboa y Sevilla, y estableció un servicio de enlace constante entre el Archipiélago y los puertos nacionales de la Península.

En 1938, Rodríguez López compró los vapores Isora, Adeje y San Isidro que sirvieron de prisiones flotantes en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Sus fábricas de salazones -en Alcalá y Playa Santiago- donde era tan numeroso el personal como los frutos del mar que se enlataba sin cesar.

El 22 de octubre de 1942 la empresa se convirtió en Álvaro Rodríguez López y Hermano, S.L.
D. Conrado Rodríguez López

El 16 de julio de 1948
se constituyó en Santa Cruz de Tenerife la Naviera Frutera Canaria, en escritura otorgada ante el notario Lorenzo Martínez Fuset, fundada por José Luis de Aznar y Zavala y los hermanos Álvaro y Conrado Rodríguez López.

El 2 de marzo de 1949 fue botado en Santa Cruz de Tenerife el motovelero Santa Ana Mártir, de casco de madera, que acabó sus días varado en la orilla de Playa Santiago, en La Gomera y sirvió de hoguera una noche de San Juan y en julio se adquirió el buque rebautizado San Juan de Nepomuceno. Este barco fue su último esfuerzo en el negocio naviero de Canarias.

El 12 de junio de 1957 adoptó la denominación Álvaro Rodríguez López, S.A.
D. Álvaro ofreció repetidas muestras de altruismo como la donación de su antiguo domicilio, para la instalación de la Casa Cuna, o los terrenos del cementerio de Santa Lastenia (ubicado al sur de la capital, entre Santa Cruz de Tenerife y el sitio de Hoya Fría).

Siendo así que Álvaro Rodríguez López carecía de descendencia directa, la dirección del negocio familiar fue asumida por el economista Álvaro Rodríguez-López Braun, hijo mayor de su hermano Conrado.

Aquella flotilla de buques que atracaba en su propio muelle junto al antiguo Club Náutico eran pequeños y de cabotaje entre islas, con sus iniciales "AR" en la chimenea, estaban atracados en operaciones de carga y descarga, de estiba y desestiba.

Su hermano Conrado también participó en el negocio naviero y en el desarrollo floreciente de la agricultura en La Gomera.

Conrado sucedió en el negocio naviero a su hermano mayor fallecido durante la guerra y que reposa precisamente en la isla de La Gomera, con la que mantuvo siempre relaciones comerciales y de negocio muy importantes, hasta el extremo de acondicionar en aquella abrupta isla un campo de aviación para una avioneta propiedad de la naviera que facilitaba los desplazamientos entre ambas islas.

Hasta el comienzo de la Guerra Civil, la flota de Rodríguez López atendía un servicio regular entre las islas de Tenerife, La Gomera y La Palma y cubría una línea con varios puertos del Sur y Levante de la Península, así como las plazas africanas de Ceuta y Melilla.

A excepción de la motonave Sancho II, el resto de los barcos de Álvaro Rodríguez López fueron vendidos a armadores peninsulares. No quedaba otra solución, ya que, sin exportación frutera ni fletes que los sustentaran, la única alternativa era el amarre o el desguace.

Última etapa

Uno de los ejemplos más representativos del poderío económico de Álvaro Rodríguez López lo encontramos en el edificio que fue su sede social en la calle de La Marina, en la capital tinerfeña, un proyecto encargado y obra del arquitecto José Enrique Marrero Regalado, en el que destaca un gusto por el regionalismo “como respuesta canaria a los intentos de una arquitectura nacional”.

Hasta que se construyó la hilera de nuevos edificios en la parte frontal de la avenida de Anaga, la sede de Rodríguez López destacaba sobremanera en la fachada de la ciudad. El edificio fue adquirido por RTVE para los estudios de Radio Nacional de España y Televisión Española. La parte inferior fue sede de la Delegación de Cultura y más tarde, con carácter provisional, de la Consejería de Turismo y Transportes del Gobierno de Canarias.

El 8 de agosto de 1958, a los 73 años, D. Álvaro Rodríguez López falleció en Santa Cruz de Tenerife en posesión del título de caballero de la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia y la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, entre otras distinciones. Sus restos descansan, como siempre fue su deseo, en la recoleta iglesia de Playa Santiago, en La Gomera. 

Fue nombrado heredero universal el hermano y socio, Conrado Rodríguez López.

Álvaro Rodríguez López tiene calle en Santa Cruz, una de las arterias principales en la zona de expansión hacia el sureste, entre la Avenida Tres de Mayo y la de  Áurea Díaz Flores.

En agosto de 1969 finalizó la actividad naviera de Rodríguez López con la venta del histórico Sancho II a los armadores gomeros Negrín Hermanos, con sede social en Hermigua.
Sancho II. Vendido en 1969 a los armadores Negrín Hermanos
A partir de la década de los 70, se acusó el ocaso de su extraordinaria actividad empresarial con el cese de la actividad en la finca de Tecina, las fábricas de conservas y salazones en Alcalá (Sur de Tenerife) y Playa de Santiago (La Gomera) y la posterior enajenación de otras propiedades.
Es digno de mencionar, asimismo, la construcción del aeródromo de El Revolcadero (Alajeró) y la creación de la compañía de aviación Aerolíneas Canarias (AEROCASA).




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